La RA (Realidad Aumentada) se aplica desde hace tiempo a distintos dispositivos, pero hoy esa tecnología está disponible también en lentes de contacto. Se trata de ver a través de las LC elementos virtuales e información que se superpone de manera semitransparente, sin interponerse en la visión natural, al entorno real que percibimos en el mismo momento en que se lo está mirando.

 

Algo más común hasta ahora en tablets y celulares: a través de la pantalla de esos dispositivos, mientras la cámara enfoca algo en particular (una calle, un edificio, una obra de arte) además de lo tangible que verdaderamente está ahí se puede ver también todo tipo de información adicional, fusionando lo real con lo virtual. Así funciona la Realidad Aumentada.

Hubo luego varios intentos para lograr el mismo resultado con distintos prototipos de anteojos, desde los Google Glasses, hasta modelos desarrollados por empresas del rubro informático y de la electrónica. Algunos con más éxito que otros.

El paso siguiente fue tratar de conseguir esa multiplicación de la capacidad visual directamente sobre el ojo. Para ello, comenzaron a realizarse pruebas e investigaciones con lentes de contacto, incursionando también desde este segmento en la realidad aumentada.

Las lentes de contacto con realidad aumentada incorporan una pantalla del tamaño de un grano de arena, que proyecta imágenes en la retina y brinda información útil del entorno.

Los últimos avances

A comienzos de 2020 en la mayor feria de tecnología del mundo (CES, en Las Vegas) se presentaron los resultados de lentes de contacto que incorporan una pantalla integrada, capaz de proyectar imágenes en la retina y brindar a los usuarios información útil y oportuna, sin tener que mirar hacia otro lado.

La pieza central de estas lentes es su diminuta pantalla hexagonal, situada frente a la pupila, de modo que proyecta y enfoca su luz hacia la fóvea, en la parte posterior del ojo. Esta pantalla es tan pequeña y cercana que el ojo apenas puede percibirla.

De este modo, las imágenes y la información digital (que son procesadas y generadas por un sistema electrónico externo) aparecerán superpuestas de manera semitransparente sin interponerse en la visión natural. Por lo que los usuarios se liberarían de los dispositivos que hacen falta hasta el momento (como smartwatch o smartphone), que pueden ser una fuente de distracción e interrupciones.

Estas lentes inteligentes pueden ayudar a personas con baja visión, y tienen muchas posibles aplicaciones en el campo de la medicina, las comunicaciones y la productividad laboral.

Variadas aplicaciones

Las lentes de contacto inteligentes podrían tener muchas aplicaciones: no solo útiles para proporcionar información virtual, ayudarían también a las personas con baja visión para trasladarse y orientarse mejor. Pueden aumentar el contraste, resaltar los bordes y ampliar el texto, brindando así un mejor mapa de los objetos, límites e individuos situados alrededor.

Como otros prototipos de LC que ya incursionaron en esos ámbitos, tendrían además otros usos: en medicina servirían para medir niveles en sangre y suministrar medicamentos, y mejorarían la productividad laboral (incrementando la calidad y precisión en los procesos).

 

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